Desde mi perspectiva, la gestión de procesos es una herramienta esencial para garantizar la calidad en cualquier organización. A lo largo de mi carrera, he observado que seguir un enfoque estructurado y sistemático puede marcar una gran diferencia en los resultados.
Planificación: En esta etapa, se establecen los requisitos de calidad que deben cumplirse. Es crucial definir claramente lo que se espera para poder medir el éxito.
Control: Aquí, se asegura que los procesos se lleven a cabo de acuerdo con los requisitos establecidos. El control constante permite identificar y corregir desviaciones a tiempo.
Aseguramiento: Esta etapa proporciona la confianza de que los requisitos de calidad se están cumpliendo. Es una forma de validar que los procesos están funcionando como se espera.
Mejora: Finalmente, la mejora continua busca aumentar la capacidad de cumplimiento con los requisitos de calidad. Siempre hay espacio para optimizar y perfeccionar los procesos.
En mi experiencia, seguir estas etapas no solo mejora la calidad, sino que también aumenta la eficiencia y la satisfacción del cliente. ¿Qué opinas? ¿Cómo gestionas los procesos en tu organización?
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